Despedido por tirarse pedos en el trabajo

Un guardia de seguridad llevaba seis meses grabando sus pedos a diario para subirlos a Instagram

Paul Flart es el nombre de usuario que este espécimen utiliza en Instagram, perfil que acumula más de 45.000 seguidores. La mecánica es sencilla: Se graba en modo selfie vestido con el uniforme de guardia de seguridad, y un par de segundos sirven para escuchar de forma clara y contundente las sonoras flatulencias que el hombre es capaz de liberar. El gesto de su cara relata lo satisfecho que se queda.


Ahora que ya hemos visto este valiosísimo documento gráfico, resta preguntarse cómo y de qué manera surge el fenómeno.

Resulta que Paul se encontraba una noche de guardia en el hospital para el que trabajaba, y se le ocurrió la idea de grabar su primera flatulencia y enviársela por WhatsApp a sus amigos, quienes le animaron a abrirse una cuenta de Instagram el pasado 26 de marzo. Desde entonces, Paul no ha faltado a su cita diaria con las flatulencias para regocijo de sus seguidores, que no han parado de crecer.

Según cuenta él mismo a la revista Vice, escogía su lugar de trabajo porque “tiene una acústica realmente buena”. Todo iba bien hasta que un usuario decidió recopilar todos sus videos y publicarlos en Reddit. El vídeo se hizo viral y llegó a manos de sus jefes que decidieron despedirlo, no por marrano, sino por utilizar demasiado tiempo el teléfono móvil en su puesto de trabajo.

La revista Mirror explica que cuándo sus jefes le pidieron que parase, él se negó. Ahora Paul asegura que prepara merchandising y vídeos musicales porque lo que hace “da alegría y felicidad”, dice.


Menudo pieza.

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